martes, 9 de junio de 2009

El ombligo del mundo

''En esta casa se estrenó el 5 de febrero de 1916 el Cabaret Voltaire,
con el que se fundó el dadaísmo''





Había que comenzar por algo y, aunque pueda que la versión de profesor españolete del video no sea la mejor, creo que es muy explicativo, ''generalizante''. Pero el dadá fue mucho más que eso. Pura subversión chaplinesca. Revelación y revolución contra las máquinas que Marinetti tanto había soñado. O mejor: usarlas de otro modo. Mamarrachos. Como se diría en Colombia de manera popular: ''mamadera de gallo''. No había trabajo ni comida. ¿Qué más quedaba, sino burlarse entre lágrimas de todo lo que estaba pasando?
Según un libro que recomiendo mucho de Hans Richter (otro dadaísta), Dada: arte y antiarte, todo fue de los más natural y quien realmente comenzó con toda la pavada fue Hugo Ball y no exactamente el Tristan Tzara que todos conocemos. Sí, el hombre calmado y monógamo que sale disfrazado de una especie de astro-hombre mientras recita Karawane, uno de sus poemas sonoros más conocidos. ¿De dónde salió el nombre de dadá? Se pensaría que estos tipos duraron eones pensándolo mientras bebían café con desespero, pero no fue así: en algún momento buscaron en un diccionario francés una palabra ridícula, pueril y encontraron dadá, que es simplemente un balbuceo infantil. No se les podría pedir un origen más anti-origen. Dadá. El arte anti-arte que buscaba desmontar el sueño burgués romántico y enfrentarse con la vida:''El arte en la vida y la vida en el arte''

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